En la actualidad
se sabe o intuye que la ausencia de enfermedad no significa
necesariamente estar sano, que la salud pasa por todos
los planos; el mental, el físico, el ambiental,
el de relación con los demás, con uno
mismo y con lo que cada uno crea como superior o espiritual.
Que estamos diciendo con esto? Simplemente que somos
individuos, que funcionamos como una unidad indivisa,
y si la ciencia nos dividió fue sólo para
poder estudiar. No obstante esta división, ya
desde principios del siglo XIX se comienza a hablar
de la importancia de conservar la estabilidad del medio
interno frente a los cambios que se produzcan en lo
externo, sencillamente para no enfermarse; y ya en el
siglo XX se le da nombre a este concepto y se lo llama
"homeostasis"(equilibrio de un sistema). Ya
en 1936 Selye es el primero que da forma a la explicación
de lo que hoy denominamos estrés como "síndrome
general de adaptación" para conservar el
equilibrio, es decir, la salud.
Adaptación a qué? ... nos preguntamos.
Adaptación a la civilización y sus códigos,
a un estilo de vida en el que el organismo humano si
bien sigue reaccionando como aquel de nuestro antecesor
"el hombre primitivo" ya no logra la misma
resolución y la misma descarga a la acumulación
tensional, como lo hacia aquel hombre atacando o huyendo
de una fiera o de un fenómeno de la naturaleza.
La reacción de lucha o fuga se prepara de la
misma manera, pero el agresor ya no tiene las mismas
características, las más de las veces,
ni siquiera es un objeto, persona o animal. Y aunque
la amenaza se sienta con la misma intensidad los mecanismos
de respuesta se han vuelto cada vez más sofisticados,
claro está de acuerdo al medio en que nos movemos,
la escala de valores que manejamos, la educación
que recibimos, etc.
Resumiendo la descarga de la acumulación de tensión
no ocurre en tiempo y forma, seguimos acumulando ....y
se presenta otro estímulo ...y otro, entonces
resistimos, pero como no cambiamos nuestra actitud,
a veces porque ni siquiera nos damos cuenta lo que está
ocurriendo, este mecanismo sigue su curso y llega un
día en que comenzamos a sentirnos agotados, insomnes,
aburridos, irritables, dejamos de comer o ingerimos
todo lo que tenemos a mano, fumamos, nos sube la presión
arterial, tenemos contracturas, etc., en definitiva
estamos en presencia de alguna manifestación
de este síndrome de adaptación, de este
intento del organismo por recuperar su equilibrio...
por estar sano.
Cómo podemos desactivar este círculo vicioso?
Dijimos que los mecanismos de respuesta eran aprendidos,
pues bien, si estos que estoy usando son nocivos, la
clave está en la reeducación, en el aprendizaje
de otros mecanismos beneficiosos. Hablamos de aprender
a responder, ya que el estrés no se puede evitar
como mecanismo porque esa búsqueda de equilibrio
del organismo es lo que nos mantiene vivos, y en actividad,
lo que debemos evitar es la acumulación de tensión,
que en su impulso inicial nos da vitalidad y que si
no descargamos adecuadamente se convierte en desgaste
vital.
La clave está en la AUTORREGULACIÓN, en
reconocer nuestro propio ritmo vital, nuestro ritmo
de actividad y reposo, nuestro ritmo respiratorio, nuestra
necesidad de alimento, de agua, de sueño, de
caricias, etc., escuchar nuestro cuerpo y nuestras necesidades.
El aporte de yogaterapia a este trastorno declarado
epidemia del siglo XX por la OMS, tiene dos pilares
fundamentales, la relajación profunda y la respiración
plena.
Recuperar el patrón respiratorio completo, y
cambiar el ritmo es fundamental para cambiar el estado
emocional, y a partir de allí lograr una relajación
profunda, donde el organismo comienza a lograr ese equilibrio
del que hablábamos antes; paralelamente hay que
desactivar la tensión acumulada muscularmente,
y para eso se vale de las asanas o posturas de yoga
que se adapten a cada patología producida como
consecuencia del estrés; y como complemento indispensable,
el masaje terapéutico actuando sobre las zonas
contracturadas y contribuyendo a restaurar el equilibrio
energético.
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