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UNA CLASE DE EUTONIA
  por Berta Vidal
  bertavidal@tutopia.com
 

 

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La clase de eutonía, puede ser un paréntesis en el hacer cotidiano, tal vez un oasis, o unas vacaciones en los territorios del cuerpo, sin necesidad de pasaporte para atravesar fronteras.
Eso sí, el diálogo es con uno mismo y no siempre nos gustamos o elegimos sentir lo que sentimos.

Por favor, al entrar, sacarse los zapatos. Bajarse de los tacos, o desatarse los cordones. Si trae puesto el personaje del trabajo, vaya quitándoselo junto con la ropa.

¿Atrincherado detrás de la corbata? ¿Parapetada dentro del aro del soutiens?
Soltar la pancita y darle oportunidad a esa sonrisa que trae, de alegrarse de verdad al zambullirse en ropa cómoda; esa que no aprieta, que deja espacios entre la tela y la piel. Los pies descalzos o abrigados con medias, si lo prefiere.

Podría comenzar la clase (¿o ya comenzó?) invitándolos a acostarse en el suelo
¿Sentirán el suelo como sostén, para poder soltar el peso y participar de esta experiencia en la que usted será escenario, protagonista y atento espectador? ¿ Experimentarán la paradoja, abandonarse / estar concientes?
Aquietarse para sentir el movimiento vital del cuerpo cuando se relaja.

La eutonía, nombre con el que bautizó Gerda Alexander, su creadora, a este método, a esta pedagogía, a esta filosofía, quiere decir, tono armonioso, tono equilibrado. Por lo tanto no sólo se propone llegar a las profundidades de la relajación, sino al uso de la energía necesaria para la acción. Y allí será protagonista el hueso, sus formas y direcciones, la cavidad articular.

¿ Produce cambios tónicos “estar en el hueso“ ? Oponerse a la fuerza de gravedad, en un diálogo huesos- suelo, permite encontrar otros ejes, otras posturas, otras maneras de sentarse, pararse, caminar. (Puede incluir bailar, pensar, etc. Hacerlo extensivo hasta dónde pueda y quiera.)
Para abrir espacios en el cuerpo, que siente y piensa, usamos objetos intercesores; pelotitas, bambúes, castañas, goma espuma, que estimulan la sensibilidad y ayudan a dirigir la atención.
Imágenes, recuerdos, emociones, modulándose con la flexibilidad de tono. Zonas olvidadas que se vivifican, otras sobrecargadas que se suavizan.
Con desperezamientos, o con un trabajo grupal podemos ir terminando esta clase. También puede ser con un toque de a dos; aprendiendo a estar receptivos en el rol pasivo y a no invadir en el rol activo; estando presente y atento en uno mismo y con el otro.

Y así llegamos al final, pero como la eutonía no necesita de gran equipamiento, (creo que va siendo una manera de ser), usted puede recurrir a ella en el colectivo. Si va sentado, escuchando sus apoyos; si va parado, surfeando con el pasaje del peso. Buscando sus isquiones en las largas horas de computación, o permitiéndose un bostezo, desperezando los dedos de los pies.. Abierto a sus necesidades y a su creación personal, podrá ser y hacer, su obra de arte cotidiana.



Otra nota sobre la eutonía
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