En
nuestras comarcas criollas conocemos y solemos utilizar
numerosos vocablos de origen africano, fenómeno
que también ocurre en regiones hermanas latinoamericanas.
Hace unos meses, indagando en centros culturales, museos
y salas de conciertos de La Paz, Bolivia, acerca de
la influencia negra en el folklore local, recogimos
algunos elementos ilustrativos. Complementamos así
las gratas impresiones surgidas al ver ensayar en el
patio del Museo de Instrumentos Andinos instalado en
una residencia de la colonial calle Jaen, a un grupo
perteneciente al Movimiento Cultural Saya Afro-Boliviana.
Se trata de jóvenes negros que se proponen el
mayor rescate de su identidad cultural y social.
La saya, es una expresión que comprende música,
danza, canto y vestuario. De manera básica, la
percusión es el sonido que acompaña al
baile y el canto de los intérpretes. Se nutre
de la cachimba, un tamborcito para acompañamiento
rápido. Y del canyengo, tambor mediano de sonido
solemne, usado para la danza denominada tundiki. La
caja mayó es un tamtam grande, de tonos bajos,
para marcar el compás. Y hay otra caja menó,
con tonos menos profundos. Y está la kuancha,
o rasca-rasca o req´e- req´e, hecha con
calabazas, para marcar compases rápidos.
El tundiki es un baile donde se mezcla la negritud africana
con lo indígena latinoamericano. La saya viene
a ser el rioplatense candombe, vocablo que deviene del
africano candomblé, tal como se lo enuncia en
Brasil. Hay otro baile típico similar, el marangón,
probablemente derivado de la maringa, una danza traída
por esclavos procedentes de la isla atlántica
Fernando Póo.
Otros ritmos fueron introducidos por negros desembarcados
en las costas del Pacífico y desplazados por
los territorios peruano y boliviano. Mencionemos otros
africanismos que nos resultan familiares. Cumpa, voz
de raíz nigeriana que significa cercano, compañero,
compadre. Chicote derivado de kokoto ( látigo)
de la lengua kikongo. Fandango, palabra compuesta del
bantú para referirse a confusión. Mondongo
(esclavo) del bantú. Mucama, del kimbundo mukama,
mujer que sirve en la casa. Mandinga, voz senegalesa
y nigeriana para indicar al demonio. Tocayo, del kikongo,
con sentido de el par de uno. Apuntemos también
la eufónica qwa-qwa, del kikongo, expresión
dada al trozo de madera con el que se lleva el ritmo
del zapateo y de la danza, y mbumbakana indicando bailar,
abrazarse.
Investigadores lingüistas atribuyen origen africano
a los términos tango, katunga, candombe, dengue,
conga, malambo, milonga, zamba, rumba. Haciendo un ejercicio
de interpretación, a esos fonemas podríamos
ponerle fondo candombero: Tangokkatungakkandombeddengueccongammalambommilongazzambarrumba...
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