Guillermo
Alio es un tucumano que vivió casi toda su vida
en Buenos Aires. Luego de solicitar el retiro voluntario
del INTA se dedicó enteramente a sus dos grandes
pasiones: el tango y la pintura.
Su objetivo es que el hecho artístico y efímero
de la danza perdure en el tiempo y lo logra poniendo
pintura en la suela de los zapatos. Así mientras
baila con su compañera Ana Hepner al ritmo del
dos por cuatro van pintando con sus pies una tela puesta
en el piso.
Esta original performance que denomina "Tango
Múltiple" intenta darle un giro al trabajo
de Jackson Pollock, quien había experimentado
caminando sobre la pared o el piso al tiempo que volcaba
pintura e iba creando la obra a través de la
acción (Action painting).
En la versión Rioplatense son dos los cuerpos
entrelazados que entre deslices, giros y cortadas dejan
la huella del sentimiento que les produjo ese momento
artístico, único e irrepetible.
Lo que nace en la cabeza, pasa por el corazón
y se expresa con los pies, dejando así, los trazos
de la pasión.
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