Pocas
semanas atrás se realizó en el Conservatorio
Nacional de Música "Carlos López Buchardo"
la ejecución ininterrumpida durante una semana
de la obra para piano "Vejaciones" de Erik Satie.
Para llevar adelante esta proyecto, un equipo conformado
por alumnos integrantes del centro de estudiantes del
conservatorio convocó a los pianistas que desearan
participar y a toda la comunidad artística a sumarse
a esta iniciativa sugerida por el compositor y docente
Santiago Santero, como una forma de protesta por la grave
situación que está atravesando la educación
pública en general y la artística en particular.
"La propuesta -según nos cuenta Santiago
Santero- fue hacer una protesta y un acontecimiento
artístico simultáneamente, es decir que
uno de los puntos a tener en cuenta permanentemente
era no aflojar la disciplina del acontecimiento artístico.
En este sentido la figura de Satie resulta especialmente
interesante ya que sabemos que fue un crítico
fervoroso del conservatorio y de la enseñanza
de la música por vía institucional. También
fue importante que la obra en cuestión plantea
una ruptura con el concepto de obra. Todo esto dio por
resultado una operación artística sumamente
movilizadora en el interior del conservatorio."
El manuscrito de "Vejaciones" puede aparecer,
a simple vista, como una partitura conformada por dos
armonizaciones de un mismo pensamiento musical monódico
que figura al pie de la hoja y cuya señalización
nos indica que debe ser intercalado entre una armonización
y la otra. Para ojos y oídos más atentos
esta obra se presenta, aún en los aspectos más
finos de construcción como un verdadero rompecabezas.
Pero lo que la ha convertido en una verdadera leyenda
y en una experiencia musical que no puede ser comparada
con ninguna otra es la enigmática instrucción
que aparece encabezando el manuscrito: "para tocar
840 veces seguidas este motivo, sería recomendable
prepararse de antemano, en el más profundo silencio,
a través de un austera inmovilidad". Este
fue el desafío que asumieron quienes participaron
de "Vejaciones x 8", una versión bastante
más extensa que la original y cuya prolongación
obedece a los objetivos que motivaron la protesta. Tal
como lo señala Santero: "La situación
que se vivió en el conservatorio durante una
semana completa fue la de un ritual de protesta. Además,
me parecía que esto tenía que ver con
las acciones que llevan a cabo lo que hacen ayunos prolongados,
es decir, parte del asunto tiene que ver con la resistencia
y el límite de esa resistencia, que es puesto
a prueba." No resulta desacertada entonces la elección
de una obra que plantea desde su estructura y desde
la forma en la que fue escrita, una ruptura con los
principios lógicos tradicionales. Mientras en
esa época, algunos compositores seguían
escribiendo sinfonías, conciertos, etc., bajo
el influjo del romanticismo y otros intentaban escapar
de la hegemonía de Wagner en la música,
Satie reacciona frente a la tradición a través
de elementos muy concretos como la simplicidad, el abandono
del sistema armónico funcional, la libertad total
respecto de las formas y el desarrollo de los principios
de yuxtaposición y repetición, llevados
casi al absurdo en el caso de "Vejaciones"
. El diálogo que establece casi en secreto con
los intérpretes a través de las instrucciones
(no solo en "Vejaciones" sino a lo largo de
toda su obra) compromete al proceso mental del intérprete
de forma completamente distinta a la asumida por el
culto que hace la música del siglo XIX a la "expresión"
de ideas o sentimientos. Con su característico
sentido del humor y profundos conocimientos, ya que
era un estudioso de la música medieval, Satie
busca fórmulas nuevas y propias y rechaza lo
aprendido por considerarlo perjudicial para una expresión
auténtica. Para sumergirse en el universo satiniano,
músicos y oyentes debemos ingresar en un estado
mental como el que él mismo denomina "austera
inmovilidad" y abandonar el intento de descubrir
significado, expresión, desarrollo temático
o cualquier otra de las cualidades que el intelecto
está acostumbrado a buscar en la música.
"...para interesarse en Satie hay que comenzar
por ser desinteresado, aceptar que un sonido es un sonido
y que un hombre es un hombre, renunciar a las ilusiones
que tenemos sobre las ideas de orden, las expresiones
de los sentimientos y todo el resto de parloteos estéticos
que hemos heredado. No se trata de saber si Satie es
válido; es imprescindible."
(John Cage)
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