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VEJACIONES DE ERIK SATIE

por Silvia Gerszkowicz



erik satiePocas semanas atrás se realizó en el Conservatorio Nacional de Música "Carlos López Buchardo" la ejecución ininterrumpida durante una semana de la obra para piano "Vejaciones" de Erik Satie. Para llevar adelante esta proyecto, un equipo conformado por alumnos integrantes del centro de estudiantes del conservatorio convocó a los pianistas que desearan participar y a toda la comunidad artística a sumarse a esta iniciativa sugerida por el compositor y docente Santiago Santero, como una forma de protesta por la grave situación que está atravesando la educación pública en general y la artística en particular.

"La propuesta -según nos cuenta Santiago Santero- fue hacer una protesta y un acontecimiento artístico simultáneamente, es decir que uno de los puntos a tener en cuenta permanentemente era no aflojar la disciplina del acontecimiento artístico. En este sentido la figura de Satie resulta especialmente interesante ya que sabemos que fue un crítico fervoroso del conservatorio y de la enseñanza de la música por vía institucional. También fue importante que la obra en cuestión plantea una ruptura con el concepto de obra. Todo esto dio por resultado una operación artística sumamente movilizadora en el interior del conservatorio."

El manuscrito de "Vejaciones" puede aparecer, a simple vista, como una partitura conformada por dos armonizaciones de un mismo pensamiento musical monódico que figura al pie de la hoja y cuya señalización nos indica que debe ser intercalado entre una armonización y la otra. Para ojos y oídos más atentos esta obra se presenta, aún en los aspectos más finos de construcción como un verdadero rompecabezas. Pero lo que la ha convertido en una verdadera leyenda y en una experiencia musical que no puede ser comparada con ninguna otra es la enigmática instrucción que aparece encabezando el manuscrito: "para tocar 840 veces seguidas este motivo, sería recomendable prepararse de antemano, en el más profundo silencio, a través de un austera inmovilidad". Este fue el desafío que asumieron quienes participaron de "Vejaciones x 8", una versión bastante más extensa que la original y cuya prolongación obedece a los objetivos que motivaron la protesta. Tal como lo señala Santero: "La situación que se vivió en el conservatorio durante una semana completa fue la de un ritual de protesta. Además, me parecía que esto tenía que ver con las acciones que llevan a cabo lo que hacen ayunos prolongados, es decir, parte del asunto tiene que ver con la resistencia y el límite de esa resistencia, que es puesto a prueba." No resulta desacertada entonces la elección de una obra que plantea desde su estructura y desde la forma en la que fue escrita, una ruptura con los principios lógicos tradicionales. Mientras en esa época, algunos compositores seguían escribiendo sinfonías, conciertos, etc., bajo el influjo del romanticismo y otros intentaban escapar de la hegemonía de Wagner en la música, Satie reacciona frente a la tradición a través de elementos muy concretos como la simplicidad, el abandono del sistema armónico funcional, la libertad total respecto de las formas y el desarrollo de los principios de yuxtaposición y repetición, llevados casi al absurdo en el caso de "Vejaciones" . El diálogo que establece casi en secreto con los intérpretes a través de las instrucciones (no solo en "Vejaciones" sino a lo largo de toda su obra) compromete al proceso mental del intérprete de forma completamente distinta a la asumida por el culto que hace la música del siglo XIX a la "expresión" de ideas o sentimientos. Con su característico sentido del humor y profundos conocimientos, ya que era un estudioso de la música medieval, Satie busca fórmulas nuevas y propias y rechaza lo aprendido por considerarlo perjudicial para una expresión auténtica. Para sumergirse en el universo satiniano, músicos y oyentes debemos ingresar en un estado mental como el que él mismo denomina "austera inmovilidad" y abandonar el intento de descubrir significado, expresión, desarrollo temático o cualquier otra de las cualidades que el intelecto está acostumbrado a buscar en la música.

"...para interesarse en Satie hay que comenzar por ser desinteresado, aceptar que un sonido es un sonido y que un hombre es un hombre, renunciar a las ilusiones que tenemos sobre las ideas de orden, las expresiones de los sentimientos y todo el resto de parloteos estéticos que hemos heredado. No se trata de saber si Satie es válido; es imprescindible."

John Cage