| La
prestigiosa Sasha Waltz ( para varios críticos
la "nueva Pina Bauch" ) llega a Buenos Aires
con la Schaubühne, una de las compañías
más importantes de Berlín. Schaubuhne
(teatro de espectáculos) es el nombre de una
de las cuatro salas más representativas de la
escena berlinesa, la más vanguardista y activa
de Alemania.
En 1999 la dirección de este teatro fue asumida
colectivamente por Sasha Waltz (coreógrafa),
Thomas Ostermeier (director) y los dramaturgos Jens
Hillje y Jochen Sanding.
La Schaubühne se considera un laboratorio que trabaja
en la elaboración de un nuevo lenguaje teatral,
en diálogo permanente con otros dominios como
la arquitectura, las artes plásticas, la música,
el cine.
La danza contemporánea ( según Waltz la
forma innovadora y futura del teatro ), juega un rol
artístico de primer plano en la Schaubühne.
Contando sus historias con el cuerpo, más allá
del lenguaje, la danza logra hacer visibles mundos de
experiencia que escapan al dominio de la lógica.
Los coreógrafos que trabajan en la Schaubühne,
tales como Sasha Waltz, Luc Dunberry, Jérome
Bel, Meg Stuart y Alain Platel son personas que hacen
un trabajo de reflexión sobre la realidad social
que los rodea, sobre temas como la violencia-física
y psíquica-, la sexualidad insatisfecha o la
lucha de sexos. Los representantes de la nueva generación
le han dado la espalda a un estilo de danza puramente
hermético y estético.
Sasha Waltz tiene ideas muy claras respecto del lugar
que ocupa el teatro en la sociedad; según sus
propias palabras: "El contexto de frentes ideológicos
claros, bien definidos, el pensamiento alternativo,
todo ello ha dejado lugar a una gran desorientación.
Estamos sujetos a un malestar difuso, donde no hay conciencia.
Hay que recomenzar desde el principio. El deseo de otra
vida está siempre presente, de una vida con los
otros en libertad real, más allá de los
valores y de las leyes de eficacia económica
del capitalismo neoliberal. Sin esta conciencia de la
necesidad de vivir, tanto a nivel social como individual,
una vida diferente de ésta, la situación
no podrá cambiar. El teatro puede ser el lugar
de una toma de conciencia y entonces de una re-politización.
Para esto nos hace falta un teatro contemporáneo
en el mejor sentido del término, que intente
hablar de los conflictos individuales-existenciales
y sociales-económicos de las personas en este
mundo. No es sino así que el teatro, en una situación
histórica de libertad individual pretendidamente
extrema en el seno de un sistema totalmente alienante
y subyugado por las leyes del mercado, podrá
continuar haciendo la pregunta: cómo deberíamos
vivir?
El autor es el que genera el vínculo entre el
teatro y el mundo. Con el colapso de las grandes ideologías
y campos políticos, la explosión de verdades
diversas e igualmente válidas debe ser reflejada
en las diversas visiones y ficciones de los diferentes
autores contemporáneos, ya sea en la danza o
en el arte dramático." " Contando sus
historias con el cuerpo, más allá del
lenguaje, la danza logra hacer visibles mundos de experiencia
que escapan al dominio de la lógica" Los
porteños tendremos la oportunidad de ver dos
obras: "Zweiland" ("Doble paisaje"
) y "Körpe" ( "El cuerpo").
La primera focaliza su atención en Berlín,
ciudad que materializó históricamente
el conflicto entre capitalismo y comunismo, quedando
literalmente partida en dos (patrias, paisajes). "Esta
coreografía establece verdaderos parámetros
para la narrativa del teatro-danza. El increíble
sucederse de escenas sobre historias cotidianas como
el amor y la melancolía, desborda de inventiva,
de humor y de sorpresas."( Die Woche). Körper,
un trabajo de investigación inspirado en el Museo
Judío de Berlín, explora los límites
del cuerpo y las posibilidades que puede desarrollar
en un espacio histórico determinado.
La obra alude permanentemente a imágenes del
cuerpo en el arte, la psicología, la medicina,
el deporte, el amor, la sociedad, la violencia, la religión.
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genealógico de la Danza
del Siglo XX
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