Formó
parte del "Clú del Clown", destacado
grupo under de los '80. Desde 1986 enseña y produce
sus obras a partir de la experiencia trasmitida por el
Odin Teatret. En esta entrevista cuenta algo de su recorrido
y de su última producción, Xibalbá.
¿Cuándo empezaste a hacer teatro? En la
escuela primaria. Hacíamos funciones todos los
sábados, además de los actos escolares.
Luego en la secundaria tuve un período de descanso
y creí que me dedicaría a la medicina; pero
pronto me dí cuenta de que no era lo que buscaba.
Ingreso entonces al Conservatorio Nacional de Teatro en
1979.
¿Cómo era el conservatorio en plena dictadura?
Era como una isla, un espacio donde había más
libertad que en otros ámbitos. Así todo
había una reglamentación absurda, por
ejemplo: los estudiantes no podíamos actuar en
público. Por suerte había algunos docentes
que le buscaban la vuelta al asunto y lograban generar
una situación de contacto con el público.
En el último año tuvimos un taller de
técnicas de movimiento con Maggie Chambaud, el
cual detonó mi primer trabajo donde sentí
que utilizaba un lenguaje propio. Terminado el Conservatorio
sentí la necesidad de estudiar un método
en profundidad, porque en el Conservatorio si bien decían
que enseñaban Stanislavsky ,etc; había
muchos profesores y cada uno tenía su metodología.
Comienzo a estudiar con Gandolfo por un lado, y a tomar
clases de danza por otro. Pero siempre me sentía
el actor en la clase de danza y el bailarín en
la clase de teatro.
¿Cómo se formó
el Clú del Clown?
En
el 84 comencé a tomar clases de clown con Cristina
Moreira. Fue el reencuentro con el placer que sentía
de chico al actuar. Además, no era esa cosa del
conservatorio que parecía que no había
logros, era trabajar y trabajar y algún día,
no se sabía cuándo, te ibas a convertir
en un buen actor. El clown en cambio propone la confrontación
directa con el público, y de ahí ir encontrando
pequeñas cosas que funcionan y que luego pueden
crecer y construir recursos más sólidos.
De ahí se formó el grupo de lo que sería
el Clú del Clown. Primero salíamos a trabajar
a las plazas; tené en cuenta que en esa época
no era habitual como ahora, era muy fuerte, la gente
nos lo agradecía.
¿Cuándo tomaste contacto con el trabajo
de Eugenio Barba?
En el 86 hice el primer taller con Iben Nagel Rasmussen,
actriz miembro del Odin Teatret, y encontré en
esta forma de hacer teatro esa unidad o coherencia que
buscaba. El Odin estaba de gira por Latinoamérica
y me fui con ellos trabajando en el área técnica.
Ella es mi maestra y desde entonces siempre ha estado
en contacto con mi trabajo, ya sea aquí o en
Dinamarca o en otras partes del globo. Con Eugenio Barba
tomé seminarios de dirección.
¿Cuál es el rol del maestro en la formación
del actor?
La relación del maestro y el alumno es a través
del hacer, hay una relación en la cual ambos
se enriquecen y crecen.
¿Y
el del entrenamiento?
A través del entrenamiento lográs la
destreza en el manejo de la energía( aspecto
primordial en cualquier arte escénica). Es como
una columna vertebral que te organiza. Cuando tomaba
clases de violín, por ejemplo, el maestro me
pedía que hiciera tal cosa y yo automáticamente
lo relacionaba con algo que ya conocía de mi
entrenamiento. Es decir que es lo que te permite conocerte
en profundidad, conocer tus limitaciones y tus recursos.
¿En tus entrenamientos incluís el clown?
Yo doy seminarios específicos de clown. Prefiero
que cada uno haga su propia síntesis, su propio
recorrido.
¿Qué lugar ocupa el texto en tu producción
teatral?
Hay un texto, pero es el texto teatral, compuesto por
las acciones, los sonidos, la iluminación, y
que incluye al texto literario. En Asterión (mi
obra anterior) por ejemplo, en ningún momento
leo el texto homónimo de Borges, pero hay una
parte en la que estoy narrando con acciones muy precisamente
ese texto literario.
¿Sobre qué textos trabajaron en Xibalbá?
El texto de Jung "Símbolos de transformación"
y "Diosa, la canción de Eva" de M.
Dunn Mascetti. También está presente la
idea del infierno del Fausto. En la obra cantan la frase
"La vida es otra cosa". Me recuerda la idea
budista de que esta vida es ilusión, de que esta
realidad es vacío.
¿ Recibiste alguna influencia de este pensamiento?
Creo que la presencia del zen se da básicamente
en la idea de la impermanencia, es como detenerse y
pensar: ¿qué es la vida? Y, no es ese
detenerse y pensar, es lo que sucede, es lo otro...
Es como dice el Tao Te King: lo que Es no se puede Nombrar,
lo se puede Nombrar no Es. Xibalbá es el inframundo
para los mayas...
¿ No es muy ambicioso pretender mostrar lo inmostrable,
nombrar lo innombrable?
Y, sí. Requiere que estemos muy presentes en
cada función, es como una ceremonia. Se requiere
magia para que suceda. Pero es un desafío para
nosotros. ¿ Tienen pensado llevarla de gira?
Sí. Emergemos en una determinada cultura y somos
producto de ella. Es importante poder confrontarse con
otros públicos, ver si hay algo más allá
del lenguaje, de los códigos. Nos encantaría.
XIBALBA A.Y.O.R. (at your own risk)
La
palabra griega catarsis significa el "efecto que
causa la tragedia en el espectador al suscitar la compasión,
temor u horror y otras emociones. Por extensión,
sentimiento de purificación o liberación
suscitado por cualquier obra de arte". En este
sentido, el trabajo de Angelelli y Satchkis posee una
potencia expresiva que logra tocar los cuerpos de los
espectadores, generando un vínculo muy intenso
con el público. El espacio elegido para la representación
contribuye a crear un clima de intimidad . Xibalbá
es el nombre de un cabaret oculto en las misteriosas
islas de Tigre, además de ser el nombre del inframundo
para los mayas. Angelelli encarna a un magistral viejo
ciego, a un tenebroso mago y un arquetípico joven
perdido en el calor de la ciudad que busca encontrar
un sentido en el infierno. Si Asterión recordaba
al científico que contempla con amargura la sociedad,
esta nueva producción propone un acercamiento
hacia un universo más interno, primario y femenino.
La presencia de Patricia Schaikis es un aporte: pasa
de la prudencia al desborde que evoca a la misma diosa
Kali (diosa hindú de la destrucción).
Eugenio Barba dijo en una ocasión: "en los
detalles está Dios". Xibalbá es una
ceremonia para los sentidos. El exquisito cuidado y
valorización de cada gesto, de cada sonido, de
cada imagen sólo puede estar sostenido por la
devoción .
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