| "Sería
desastroso para un acróbata tener miedo un instante
antes de ejecutar un ejercicio. En tales momentos no hay
lugar para la indecisión, sin detenerse debe entregarse
en manos del peligro y de su propia habilidad. Esto es
exactamente lo que debe hacer un actor cuando llega el
punto culminante de su papel, no puede detenerse a pensar
o a dudar, debe actuar, debe saltar la valla a galope
tendido, lo mismo que el acróbata".
Stanislavski en su libro "Formación
de un personaje"
La acrobacia logra ampliar los límites corporales
del actor mediante un entrenamiento que desarrolla:
la precisión en los movimientos, la relajación
activa o tensión mínima necesaria, la
concentración, el manejo del espacio, el dominio
del cuerpo dentro del espacio, la canalización
de la energía interna y la audacia. En general
desarrolla una regularidad física que permitirá
al actor moverse con mayor eficiencia en el escenario.
Cuanto más lejos estén los límites
corporales, más fácil será la ejecución
de las acciones cotidianas en el escenario. Un actor
debería pasar por la experiencia de hacer un
salto mortal (con ayuda o sin ella) para así
poder estar parado con regularidad en el escenario.
No necesariamente los ejercicios a realizar tienen que
ser de una gran dificultad, ya que el ejercicio más
fácil y el más difícil encierra
la capacidad de hacer que el aparato físico del
actor sea más móvil, flexible, relajado,
expresivo y también más sensitivo. En
la vida cotidiana, la acrobacia nos permite un mayor
contacto con nosotros mismos, es una herramienta de
autoconciencia que nos invita a redescubrir nuestras
posibilidades. Ver la vida cabeza abajo (o descubrir
que el mundo está al revés) nos da nuevas
perspectivas. Hacer acrobacia es jugar con el cuerpo,
superar los bloqueos, descubrir desde lo físico
y lo perceptual zonas grises de nuestro pensamiento
y de nuestro modo de hacer. Podemos aprender cómo
hacer menos para lograr más. Si nos abandonamos
continuamente al miedo, estamos paralizados, tensos
y rígidos y la menor dificultad nos hará
perder el equilibrio físico y emocional. La idea
es aprender a transformar la energía negativa
del miedo en una energía que nos permita accionar
de una manera diferente. Hacer acrobacia no es la búsqueda
de un resultado sino el aprovechamiento de la experiencia
de la búsqueda. Es importante estar preparados
para adoptar puntos de vista flexibles y encontrar puntos
de apoyo desde donde pararnos para ir hacia nuevas posiciones.
Desde lo físico, los llamaremos vertical, mortero
o medialuna ¿Cómo lo llamarías
en la vida? Cada individuo encuentra sus propias respuestas
a esta pregunta así como encuentra sus fortalezas
y sus puntos de apoyo. No hay en este sentido, límites
físicos. Gordos, flacos, altos, petisos, jóvenes,
viejos, todos pueden aprender acrobacia y divertirse
haciendo volteretas por el aire que desafían
los sentidos y la ley de gravedad.
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