La palabra síntoma
deriva de otra (sympipto), de origen griego, cuya traducción
es "coincidir".
Síntoma: señal o indicio de una cosa que
esta sucediendo o va a suceder.
El síntoma es plurivocal, lo podemos pensar como
un mensaje a ser descifrado.
Los síntomas pueden ser padecidos, intensamente
percibidos, reconocidos y/o ignorados, negados.
Van desde los más inofensivos y cotidianos hasta
los más intensos, profundos y cíclicos.
También los hay cristalizados o fugaces.
¿Como habrá sido el largo y sinuoso camino
recorrido para que el síntoma se instale como tal?
Deseos y sentimientos enmudecidos, ahogados, que no tras-pasaron
el cuerpo, que no llegaron a poder pensarse. "Lo
dice con la mirada"
"Se le nota en la cara"
Oídos sordos a sutiles mensajes. Diálogos
escindidos, rotos, que van haciendo un cuerpo mudo de
contracturas e insensibilidades; dolores agudos, órganos
heridos.
"Rojo de rabia"
"Verde de envidia"
"Con la cola entre las piernas"
Los síntomas, una manera de abordar el tema de
la dicotomía mente-cuerpo. Porque no, el síntoma
como un puño que se abre y nos tiende la mano?
Estamos más acostumbrados a la desconexión.
Si duele, si molesta, lo dormimos, lo callamos.
Si muestra o expresa lo que no queremos que se note,
tenemos siempre a mano la palabra para negar lo que
el cuerpo dice.
Reconstruir mapas corporales, embarrarse los pies al
atravesar territorios, tal vez con la boca endulzada
de deseos.
Darle cuerpo a las palabras y palabras al cuerpo. La
palabra poética, la que va más allá
de la semántica. La que nace del deseo de expresarse.
La palabra poética, la que trae consigo ritmos
y metáforas, la que nos deja saboreando algo
más, la que nos toca y se nos escurre como peces,
la que nos envuelve en una cadencia y nos empuja al
vértigo de nuevos nacimientos.
Un cuerpo que siente, un cuerpo que piensa. Un cuerpo
que recuerda, que imagina, que desea y se proyecta.
Un cuerpo sensible que cuenta sus historias, entrelazando,
entretejiendo, expandiéndose en rizomas y líneas
de fuga. Crear historias, destruirlas y volverlas a
crear una y otra vez. Caminos para andar y desandar
en el eterno retorno de lo diferente.
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