Director
del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín,
viene de dirigir al Ballet Nacional de Turquía
con la obra Tango Plus. Es uno de los 10 directores
de 18-J, la película que conmemora los hechos
ocurridos en la sede de la AMIA. En los próximos
meses realizará un seminario sobre estrés
y violencia en las puestas de danza en Suiza, en el
marco del Swiss International Coaching Project for Choreographers
junto a otros renombrados coreógrafos del mundo
y montará El Mesías con el Ballet de la
Opera de Bordeaux.
¿Cuál fue tu primer
contacto con la danza?
Toda la vida tuve contacto con la danza pero empecé
a bailar a los 20, cuando habían pasado muchas
cosas en mi vida personal. Lo bueno de haber empezado
ya bastante grande es que estaba muy decidido, estudié
mucho, trabajé mucho.
¿Comenzaste con una formación
clásica?
Si, primero en el Colón y luego ahí mismo
tuve a una maestra sensacional, Eda Aizemberg, que me
conectó con la danza contemporánea. Me
siento absolutamente discípulo de Wasil Tupin
y de Eda Aizemberg, que fueron quienes me dieron un
horizonte de trabajo y de disciplina. Se que la revista
la leen muchos jóvenes, así que me parece
muy bien que diga esto, sin disciplina por más
talento que tengas no llegás a ninguna parte.
No sirve de nada cambiar de maestro todos los días,
lo vemos acá en la Escuela, los mejores alumnos
que tomamos todos los años son del interior,
porque hay menos maestros entonces los chicos no tienen
tantas posibilidades de elegir, y esto es mejor que
la gente de Buenos Aires que cree que va a sortear obstáculos
o va a aprender más rápido cambiando todos
los días. Yo como maestro me emociono mucho de
ver como los chicos, mis bailarines progresan y crecen
dentro de mis obras y como personas, de ver como año
a año ellos van mejorando.
¿Hay alguna característica
particular que vos veas en los bailarines argentinos?
Yo creo que la gente tiene mucha creatividad en la Argentina,
pero no quiero abusar de esto, creo que canchereamos
un poco, si fuéramos tan maravillosos, nos iría
mucho mejor, y no nos va muy bien por eso, porque alardeamos.
Sin duda hay mucho talento artístico, pero no
talento para organizarnos, para formar líderes,
creo que somos demasiados caciques y pocos indios.
¿Qué espacio tiene
hoy la danza en Argentina?
Es apasionante cómo ha crecido en los últimos
años. Creo que tiene mucho que ver la Escuela
del San Martín, si bien no quiero poner todos
los laureles en ella, pero me parece lógico porque
año a año sale gente muy bien formada.
Aunque no todos entren a la Compañía,
se van formando grupos independientes. Se creó
Prodanza, Festivales, y todo eso es muy promisorio,
sube el nivel y se crean nuevas fuentes de trabajo,
y se valoriza nuestro trabajo como artistas de la danza.
Me importa mucho todo lo que pasa, me parece buenísimo
que haya tantas diferentes vertientes y escuelas, hay
muchísimo movimiento. No hay tanto interés
del público, ojo, la danza todavía está
en pañales en ese sentido...pero cuando vos le
das calidad, a la gente le interesa.

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