Por
qué psicoterapia y meditación?, que relación
tienen ambas?, no son acaso disciplinas bien distintas?,
es más, no representan cada una culturas diferentes
y antagónicas?. Veamos. El meditar o la meditación
comúnmente lo asociamos con la cultura oriental,
el budismo, el hinduismo, el taoísmo, la calma,
etc. Por otro lado la psicoterapia con occidente, con
la angustia, con los trastornos mentales. Ahora bien,
existe una semejanza entre el estilo de vida oriental
y la psicoterapia de occidente, y reside en su similar
preocupación por provocar cambios de conciencia,
alterando nuestra manera de sentir la propia existencia.
La psicoterapia se ha interesado mayormente por cambiar
la conciencia de ciertos individuos afectados por perturbaciones
especiales. Las disciplinas orientales -budismo, taoísmo,
hinduismo- conciernen al cambio de conciencia de personas
normales y socialmente integradas. Esto confiere a las
formas de liberación asiática un parentesco
con la psicoterapia, más allá del común
propósito de cambiar estados de conciencia. Y ello
por cuanto la tarea del psicoterapeuta consiste en viabilizar
una reconciliación entre el sentimiento de identidad
y las normas sociales. Trata de ayudar al individuo a
ser el mismo, y a lograrlo por sí mismo, integrándose
a la comunidad y construyendo desde allí, dejando
marca propia en el mundo. La técnica utilizada
en las formas de liberación de oriente es la Meditación.
Que es la meditación?. Es fundamentalmente un camino
sostenido de trascendencia, es decir, simplemente un camino
continuo de crecimiento. No se trata de un método
para invertir el orden natural de las cosas, sino por
el contrario, de una forma de hacerlas avanzar. La meditación
consiste en el despliegue del potencial latente en cada
individuo -que tomará las particularidades de cada
uno-. Por lo tanto es el camino hacia el inconsciente,
aquello que buscamos en la psicoterapia. Lo cual incluye
el descubrimiento de muchos aspectos inadvertidos debido
al habito, al condicionamiento y a las exigencias del
mundo. Entonces aflora a la conciencia todo tipo de recuerdos,
reprimidos, olvidados, etc. En la medida que avanza la
meditación van socavándose los aspectos
más resistentes, uno va de este modo des-identificándose
de aquella manera de pensar que lo lleva a la angustia
y de esta forma comienza a mirarse el mundo desde otros
ojos. ¿No es esto lo que busca también la
psicoterapia? Entendemos que sí. La meditación
permite tomar conciencia de la particular manera de pensar
y sentir, de modo que uno puede comenzar a mirarlas, en
lugar de mirar a través de ellas, como había
sido el caso hasta el momento. Es muy beneficioso por
todo lo dicho trabajar con ambas disciplinas en conjunto,
utilizando la meditación para acelerar el proceso
y la psicoterapia para ir poco a poco asimilando la experiencia
y recobrar el coraje necesario para enfrentarse a ser
todo lo que uno puede ser.
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