Enciendo
mi proyector artificial y su cristal muestra lo que los
ojos no ven
Asistimos turbados a un nuevo acontecimiento, intempestivo.
Su fuerza virtual se compone en nuestro cuerpo envolviendo
nuestra alma. El verde del pasto verdea nuestra mirada;
el ojo-Bergson es contracción de la luz, un inscriptor
de colores y luces, de sombras y oscuridades. Es "simple";
porque hay luz el ojo ve, porque llega luz a nuestro espíritu
el ojo "ve". Los objetos me perciben, (Paul
Klee). ¿Qué ojos son estos? ¿Qué
inversión de los sentidos aparece en este escenario
visual?, escenario de la conciencia inmediatamente. ¿Caja
negra o de reflejos es la visión? ¿O las
dos cosas a la vez? Pantalla de cine: totalmente blanca
o totalmente negra, pero es la línea de luz (del
proyector) que se inscribe en ella, la que da paso a la
imagen, a la concientización del movimiento. La
conciencia no es nada salvo impresión de lo que
la atraviesa. Y ahora, son las imágenes entre sí
las que provienen de la luz. Una Luz-Tiempo que se opone
a una luz-espacio y a una luz-movimiento. Serán
imágenes que portan dentro suyo un fulgor que las
moviliza, les hace mandarse señales, guiños,
encontrándose en ese "entre sí",
en el cosmos-film.
Encender las cabezas-luz-buscadoras
¿Es acaso esa luz que está entre los individuos
y dentro de ellos la que permite ver con otros ojos
los ojos del amigo o del enemigo que nos acecha? "Según
tu luz me quedo con vos o elijo ir por otro camino."
Luz-Tiempo es la que conduce a estos videntes por sus
caminos, la que les muestra sus atajos, arroyos y precipicios.
Luz-tiempo-motor opuesta a luz-movimiento-señalización
o luz-espacio-condicionamiento. La luz en el Rembrandt
de los "Aguafuertes", es la que da el agregado
sensible al cuadro. Es más que una simple decoración,
figuración o una armonía en sus estructuras
pictóricas. Más que el remarcado de unas
líneas, ¿o será que esas líneas
"demasiado" negras son precisamente falta
de esa luz?, ¿o remarcación de una luz-espacio
que ahora tan sólo sirve para sostener y apoyar
a ese espíritu que (se) "ve"?
En el principio fue la luz
Esto no nos hace preguntar qué cosas alumbraba
esta luz del "principio", sino qué
la producía, con qué motivos, para qué,
en qué consistía: ¿qué clase
de luz era ésta al fin, la del principio? Entonces
volvemos a que "es el espíritu el que ve";
si entonces esta luz viene del espíritu, necesariamente
las cosas que ilumina emanan de ella. Es algo de tono
mágico, podrán criticar algunos a este
problema. Problema-mágico; no está nada
mal un enunciado así para una materia como la
luz que seguirá siendo de la más misteriosas
y llena de preguntas que podamos conocer. ¿La
magia, el arte, el espíritu, no nos aportan más
herramientas para liberar la vida de sus ataduras y
sus condicionamientos que todos los sistemas cientificistas
y programáticos-estructurales? El Cuerpo Sin
Organos de Artaud es el productor de la luz-tiempo y
es al mismo tiempo esa luz. Si hay una parte que es
expresión clara en mi mónada como creía
Leibniz, ella es el CSO. que habita en nosotros, que
está allí entre las oscuridades y las
tinieblas que son nuestros propios cuerpos, desde siempre,
¿desde el principio tal vez?.
Esos electricistas
Miles de imágenes fluyen por nuestro entorno.
Operación imposible: tener "conciencia"
de todo lo que se enfrenta a nuestra mirada. Hay una
función de olvido del todo que se realiza en
nuestra visión para presentarnos el detalle,
la figura que llega a nuestra percepción o que
más bien nuestra percepción nos dá.
Esta otra función, la de la percepción,
será entonces la que opera dentro de lo macroscópico
para experimentar, encontrar/se lo microscópico.
En su libro "La Máquina de Visión",
Paul Virilio cita a Bergson, ´B. afirma: "el
espíritu es una cosa que dura", ... es nuestra
duración la que piensa, la que experimenta, la
que ve. La primera producción de la conciencia
sería su propia velocidad en su distancia temporal,
por lo que la velocidad se convierte entonces en su
idea causal, idea interior a la idea. Y habrá
otra cita intensa al comienzo del libro: El contenido
de la memoria es una función de la velocidad
del olvido, de N.E.Spear. Así mismo Gilles Deleuze
nos dirá que una de las potencias más
importantes del CSO es la del olvido. Pierre Boulez
escribirá un manifiesto contra la memoria a favor
del olvido, "odio el recuerdo", premisa fundamental
del "siempre nuevo" músico. ¡¿Qué
es toda esta amnesia?! ¿Una nueva voluntad? Dadaismo:
la despersonalización total de la cosa dada a
ver, pero también del que la mira, dirá
una vez más Virilio. Fuerza de olvido por oposición
a fuerza de reconstrucción. Aún el deconstructivismo
se levanta añorando una esencia más pura,
una imagen recobrada, que subyace en la psiquis en definitiva
(Guattari). ¿Dónde están los procesos
de visión, los procesos de enunciados? En ninguna
reconstrucción, ninguna conciencia recobrada
o yo perdido. Más bien nunca existió algún
"Yo", sino al servicio de los poderes de dominación,
en todas sus máscaras: ideológicas, psicológicas,
religiosas y muchas veces (tristes) máscaras
filosóficas; máscaras-Yo; hoy agregamos
las máscaras del marketing. Tantas máscaras
para edificar uno de los principales enemigos de la
vida según Nietzsche: la defendida a muerte,
Opinión Pública. Así es para Nietzsche,
que la visión se da como fuerza intempestiva
o no se da nada, sino un simple retorno de lo Mismo,
herencia genética y no menos represiva. Si siempre
ha sido necesario una atmósfera no-histórica
e intempestiva para la aparición de un nuevo
Acontecimiento, así también siempre ha
sido necesaria esta "visión" del CSO
para un nuevo cuerpo y para un nuevo paso del alma.
De allí que el concepto de Duración se
opone por su fuerza al de Eternidad. El pasado, presente
y futuro son estaciones-estados del espíritu
siempre por venir, siempre actualizándose en
el devenir que es en sí mismo duración
y no "espera" nada, es puro deseo que es siempre
presente. Lo eterno es entonces ese modo de naturaleza
ya fijado, condicionado y condicionador de valores éticos
y morales. La duración, por el contrario, sólo
posee una Etica (Spinoza), ninguna moral, es ella la
que va decidiendo-deviniendo según sus potencias
que transforman todo a su paso, otorgándole a
cada instante su afirmación, su naturaleza, su
voluntad de poder. Nada de dominar. Nada de esperar
la revolución, como dice Deleuze, más
bien devenir revolucionario; contra todo pasado o futuro
de las revoluciones, siempre el devenir imperceptible
e intenso, también frágil, devenir-revolucionario.
Luz que se enciende, luz que se lleva dentro para ver
la ruta, luz que pasa a través del cristal cuyo
haz ilumina nuestro mundo interno y externo a la vez.
Luz profética que, como dice Blanchot de la palabra
profética, más que adivinar el porvenir
tiene la potencia de inventarlo, de transformarlo, declarando
engañosa esta idea del porvenir. Luz tan falsa
como auténtica, ya que es la de la nada que produce
algo, luz potencia de lo que está siempre ausente,
ausencia de imagen para devenir-luz, artificio para
producir realidad, máquina de visión que
ve el mundo de la multiplicidad contra los ojos que
ven tan sólo lo que tienen por delante. Cuando
Nietzsche hablaba del Eterno Retorno, estaba hablando
de la Duración-Luz-Tiempo, en la cual lo que
retorna siempre es decididamente algo nuevo. Filósofos-Electricistas,
uniendo las corrientes positivas y negativas de la vida
en una sola fuerza; el ying y el yang, el camino, el
tao; lo externo y lo interno en un mismo plano; devenir
del alma y el cuerpo en un mismo pliegue; la imagen
y la ausencia de imagen en la luz-tiempo.
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