Dentro
de las variadas técnicas que el Yoga posee, hay
una muy singular que en los últimos años
está siendo adoptada por una creciente mayoría
de practicantes en todo el mundo. Nos estamos refiriendo
al Ashtanga Vinyasa, técnica originaria del sur
de la India, muy diferente al menos en la superficie,
con el Yoga Clásico o Ashtanga Yoga de Patanjali.
Redescubierto por Sri T. Krisnamacharya en los años
30, fue mantenido aparte de las grandes corrientes del
Yoga que desembarcaron en Occidente entre los años
'20 y '70. Recién en 1975 fue introducido por primera
vez en San Francisco. Desde entonces muchos famosos lo
han adoptado como una práctica personal. Podemos
mencionar a Madonna y Sting, que han impulsado, a través
de su gran popularidad, al Astanga Vinyasa.
Un sistema de meditación
Al Ashtanga Vinyasa se lo conoce también como
sistema de respiración en movimiento. Aunque
sin duda lo que mejor podría definirlo es: un
sistema de meditación en movimiento. Por sus
específicas características, o sea la
combinación de la respiración ujjai, dristis
y bandas, más el trabajo postural / secuencial,
el efecto durante y después de la práctica
es muy particular; y puede identificárselo con
algún tipo de meditación. Generalmente
se cree que la quietud es una característica
distintiva de la meditación. El Ashtanga Vinyasa
amplía esa afirmación y demuestra cuán
poderosa puede ser una técnica en donde además
se agregue trabajo con asana.Este estado de meditación
no hay que buscarlo; simplemente sobreviene de manera
espontánea. Ocurre. El cuerpo adquiere la levedad
de una pluma, la atención es absorbida por la
respiración; no hay interferencias. Por otro
lado, el término "vinyasa" significa
secuencia, progresión de un estado al otro de
manera gradual. Sugiere una acción progresiva
y paulatina. Es una aproximación diferente al
trabajo postural. Las posturas conforman una serie,
dentro la cual se encuentran como los eslabones de una
cadena. El elemento aglutinante es la respiración;
ninguna postura tiene más o menos importancia
que la otra, ya que el "producto" es la serie.
Podríamos agregar que la serie tiene características
de algo orgánico. Hay seis series, conocidas
como: primera, segunda, avanzada A, B, C y D. Cada una
tiene un desarrollo preciso, y no puede ser practicada
antes de haber terminado la anterior. Cabe recordar
que para terminar la primera serie se requieren, siempre
según un promedio general, 4 a 7 años
de practica constante. Contrariamente a lo que parece
de afuera, el Ashtanga Vinyasa no es una colección
de posturas hechas de manera más o menos acrobáticas.
Es un sistema muy contundente y dinámico con
el cual podemos explorar otras capas de la conciencia.
O al menos atender a otros estados de conciencia. Confundirlo
con una secuencia postural sería un error. No
se apreciaría así lo subyacente, lo que
no se ve, pero que es mucho más activo que cualquier
forma adoptada exteriormente. Nos referimos al trabajo
interno.
La estructura
Hemos mencionado antes la característica principal
que es el dinamismo. Eso es lo que lo hace atractivo,
precisamente. Pero veamos los tres pilares sobre los
que la serie se asienta:
1 - La respiración ujjai. Relaja la mente y el
cuerpo, produce calor interno y crea un soporte para
la atención. Mantiene el prana circulando por
todo el cuerpo.
2 - Mulabanda, o llave de perineo. Los músculos
de la base del tronco, donde la pelvis se cierra por
debajo, son ligeramente contraídos. De esa manera
se crea un "tapón" y la energía
se conserva dentro del cuerpo, no se disipa.
3 - Dristis, o miradas. Dristi es una mirada particular,
mirada con intención sería su traducción.
Es lo que le da el foco a la práctica. Cada postura
y cada movimiento llevan atado un dristi propio. Los
puntos más usados son la punta de la nariz, o
nasagrai dristi y el entrecejo, o bromadya dristi. También
se usan dedos de pies y manos y el ombligo. Estas posiciones
que toman los ojos no son caprichosas, sino que se ocupan,
en primer lugar, de evitar la dispersión de la
mente y luego calmarla. Cuando enfocamos los ojos en
esos puntos no solo estamos operando dentro del cerebro,
sino que activamos la energía latente en ellos.
¿Cómo se logra la dinámica tan
característica? Respetando la secuencia (vinyasa)
. Para cada postura hay un cierto número de movimientos
que se hacen para entrar a ella y para salir de ella.
Digamos entonces que los tres pilares antes mencionados
combinados en la secuencia correcta y a su vez la secuencia
correcta combinada con el trabajo con asana constituyen
el total de la práctica. La serie debe verse
como un todo, un conjunto, un entramado en donde ninguno
de estos aspectos puede estar ausente. De estarlo se
corre el riesgo de transformar la práctica en
un mero ejercicio físico, categoría que
no le pertenece en absoluto.
Un Yoga para todos
La práctica de Ashtanga Vinyasa Yoga como el
estudio de cualquier otra disciplina requiere mucho
tiempo. El cuerpo y todos los sistemas que él
encierra responderán, pero en otro tiempo a los
que nuestra mente y ego pretenden. La mejor sugerencia
para comenzar con una práctica estable es pensar
en ciclos amplios. En esta época de progresos
y logros inmediatos, pedir eso es ir a contracorriente.
Se quiere todo ahora, listo, terminado y pronto. Nada
que sea rápido es digno de ser tomado con seriedad.
Los caminos instantáneos, las iluminaciones en
un fin de semana, deberían ser vistos como un
espectáculo de deformidades en un circo antiguo.
La evolución requiere mucho esfuerzo y desapego
de cualquier resultado. Para ello , lo único
que nos permite llevar adelante esta tarea, aparentemente
larga y esforzada, es poder disfrutarla. Esto es posible
si nos olvidamos de "metas" y "objetivos".
Solo practicar y encontrarse día a día
con lo que hay, sin expectativas y sin creencias impuestas.
Vacíos y receptivos.
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