Una
experiencia teatral con pacientes del Hospital Borda y
Moyano
Fue en una casa de medio camino (ni adentro ni afuera)
con pacientes dados de alta del Borda y del Moyano que
intentaban reintegrarse a la sociedad con quienes trabajé
dando mis clases de teatro. "Leonardo, esquizofrénico,
mucho gusto", era una de las formas como se presentaban
a si mismos. No era tarea fácil. Ellos, sin parientes
ni amigos, subsidiados por PAMI, recibían el dinero
justo para remedios, papa hervida y pagar una pensión
donde el único cielo para ver, era el cielorraso.
Estaban flotando entre la depresión y el miedo,
les asustaba el contacto. Tocarlos equivalía a
meterse dentro de ellos, equivalía a peligro. El
grupo estaba compuesto por asistentes sociales y psicólogas
que en un rincón del salón miraban. Yo les
pedí, en privado, que en lo corporal por lo menos
participaran. Después de unas diez clases los pacientes
se negaron a trabajar. No comían vidrio. No querían
que los miraran desde afuera. Querían que bailaran
con ellos...
Precisión
Como en el teatro las paredes son de cartón
y el whisky es té frío…íbamos
a trabajar con precisión. La consigna era "comer
con precisión". Uno comía tallarines,
otro un helado que se derretía, otro un churrasco,
otro empanadas humeantes…observé que Mario
comía todo: Tallarines, helado, churrasco, empanadas…todo
muy bien, pero no había seleccionado una tarea.
Creí no haber sido clara con la consigna pero
me tranquilizó diciéndome "¿sabe
que pasa Laura?, como yo tuve hepatitis entonces aproveché
y comí de todo".
Casa-Cabeza
Ellos asistían sin faltar a mis clases
pero corrían peligro de ser desalojados de la
casa donde vivían. Trabajé con este tema
en la improvisación que ellos propusieron, sólo
que en lugar de ser desalojados yo propuse que viniera
el dueño del conventillo, se enamorara de una
de las chicas y terminara en Boda y Festejo. Quería
correrlos de la zona de "Atrapados sin Salida"
(la verdadera creatividad consiste en encontrar la salida).
Ellos se encargaron de la distribución de los
personajes. A Beatriz (muy coqueta y con una grave dosis
de histeria), le tocó "hacer de vieja".
Pensé: "se va a negar", pero no puso
oposición. Durante el trabajo, llevaba todo el
tiempo una mano en alto, a la altura del hombro, como
si llevara a alguien. Así se sentaba. Así
caminaba. Dentro del movimiento grupal, no entendía
que estaba haciendo. Al finalizar, durante la devolución,
le pregunté ¿qué era su mano al
aire?, ella con "esa coherencia abrumadora"
me respondió: "La Vieja" Había
puesto la vieja afuera de ella. La hacía caminar,
la hacía sentar… Es Malo Porque Es Loco.
Mara Empezó a faltar a clase, un día se
lo reclamé y ella me contestó "Laura,
yo falté tanto porque andaba con ganas de pegar".
Nos estaba cuidando. Por supuesto que faltar o venir,
lo dejé en sus cuerdas y bondadosas manos.
Distancia
Al principio no era fácil acercarse pero después
de a uno empezaron… "Laura me duele acá",
y yo iba a uno y a otro a pasarle mis manos, acariciarlos,
hacerles un masaje. Un día Martín a quien
pasé largo rato acariciando y besando su pelo,
de pronto me dio la devolución más maravillosa
que recibí de un alumno. Me dijo: "Hoy vos
le pusiste rueditas a mi cruz".
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