Ya
casi podemos decir que somos un verdadero país
latino. Si había uno al que le faltaba esa conciencia
latina era a nuestra bendita tierra. Una de las manifestaciones
socio-culturales mas contundentes, o clara señal
de este proceso de cambio, es la llegada de los tambores
a nuestras calles, plazas, teatros, discografías
personales, movilizaciones callejeras, bateas de percusión
en disquerías, festivales,etc. Ya podemos decir
que es un estilo nuevo dentro de nuestra cultura musical
así como existe el jazz, rock, folklore, tango
y tantos otros. Ahora también esta "la percusión".
En los países castigados y oprimidos históricamente,
ya sean de África, Asia o América, los tambores,
la danza y el canto, han sido y siguen siendo el arma
fundamental de la resistencia y la conexión con
la tierra. Una fórmula vital, algo que puede unir
a mujeres, hombres y niños con lo más esencial:
devolvernos a nuestra madre naturaleza. Todas las culturas
aborígenes lo tuvieron muy claro desde el principio
de la existencia cuando transmitían sus mensajes
a través de los tambores o en sus rituales sagrados.
La cultura del "compartir" es la que generan
los tambores: el todos para uno y uno para todos. Para
que semejantes ensambles con tanta diversidad de instrumentos
construidos por ellos mismos suenen tan ajustado, con
tanta calidad musical y con tanta pero tanta energía,
como si una manada de elefantes te pasara por arriba de
la cabeza y sin haber concurrido a algún conservatorio
o escuela, es por que en ellos hay una pauta de convivencia
incorporada en su sangre, en su sabia, en su raíz:
"Escucharse", o sea el respeto por el otro.
Pavada de pauta. En nuestra Argentina latina, si bien
la cosa se viene gestando hace unos quince añitos,
no puedo dejar de mencionar, percusionistas pioneros,
por Ej.: Luis Agudo, Carmelo Saita, Don Pepe Corriale,
también fundador del sindicato de músicos,
Domingo Cura, que todos conocen por su performance en
el folklore, pero también tocaba tumbadoras, bongo
y timbaletas como los dioses y editó los primeros
dos discos de percusión (por Melopea) en la época
del vinilo. Otro de la galería es Juan José
Colombo, artesano en la fabricación de tambores
y baterías desde 1960 hasta estos días.
También Horacio "droopy" Gianello que
ya usaba percusión en el legendario grupo "Arco
Iris" en los 70. El resurgimiento de los carnavales,
que
origino decenas de murgas, como así también
la vuelta del teatro callejero, pero esta vez con la percusión
como un elemento preponderante dentro de su desarrollo
artístico y el circo de calle que incorporo el
acompañamiento de tambores, generaron un verdadero
semillero de percusionistas. Y un hecho, que es para remarcarlo,
"el cacerolazo", donde multitudes, se juntaron
espontáneamente, en una sola idea, percutiendo
ollas, tachos y todo tipo de objetos sonoros, claro ejemplo
de esta latinización argentina. En cuanto a la
percusión como un nuevo estilo podemos mencionar,
a maestros y grupos que hicieron huella en esto de hacer
música con tambores. En el año 84, Daniel
Mele editó su primer libro: Método de Tumbadoras
"Masai", totalmente innovador, más orientado
a la creatividad y la composición propia y no tanto
a la tradición folklórica de otros países.
En el año 1992 formó el primer grupo de
percusión en la argentina: "la Orquesta Amarilla",
explorando la composición y la ejecución
de obras propias, un verdadero grupo de culto. O maestros
como Miguel Tallo, Rubén Sánchez Retta y
Horacio López comenzaron a crear ensambles de percusión
afro-latina; También Ramiro Musotto que muy pocos
conocen, de Bahía Blanca emigro en año 1985
a San Salvador de Bahía Brasil, hoy es percusionista
top en ese país. O el fuerte aporte del movimiento
río platense del candombe: Yabor, "Negro Rada",
Afro-Candombe. Luego vinieron desde el rock "La Chilinga"
y Caturga desde el teatro callejero (percusión
popular), Paralelo 33 (contemporánea) y un aluvión
de grupos en estos últimos años: Rataplán,
Tamboro Mutanta, El Buscason, Las Lonjas de San Telmo,
Dos Orillas, Fortubanda, Cáscara, Quark, Wombere,
Terrestres, El Choque, Mondo Percanta, Mukaito Taiko Yyamba
y muchos grupos del interior del país. Parte de
este "volver a las fuentes" se debe a la necesidad
de recuperar nuestro saber salvaje, nuestro poder primitivo
y en este proceso destaco como referentes de las mujeres
con las que compartimos este fenómeno a pioneras
como Egle Martin, Andrea Alvarez, Mariana Baraj... Toda
esta marea de tambores devino también en la realización
de dos festivales "Buenos Aires Percusión"
de producción oficial y de excelente organización
y convocatoria: los festivales “PercuBA” y
“La Semilla” de producción independiente.
La influencia de percusionistas extranjeros, como: Nana
Vasconcelos, Alex Acuña, Trilok Gurtu, Mongo Santamaría,
Airto Moreira, Guem, Ray Barreto, Zakir Hussain, Giovanni
Hidalgo, entre tantos otros y el impulso a la música
del tercer mundo de la mano de Peter Gabriel con la creación
del sello Real World y David Byrne con Luaka Bop, nos
nutrieron y estimularon en el maravilloso camino de los
tambores. Ahora, solo seguir descifrando el mensaje que
nos traen los tambores, la participación, la cooperación,
el trabajo en equipo, el respeto y lo que nos queda por
descubrir... Creo que vamos por buen camino.
Fabián Tejada
Músico, percusionista y docente Director de "Kamaruko"
Percusión Argentina
Colaboró: Karin Fortugno
Más info en www.kamaruko.com.ar
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