Unos
minutos después de presenciar Gore se tiene la
sensación de haber pasado un momento agradable
y divertido, combinada con una rara sensación
en principio indescriptible. La historia es tan simple
como extraña e incomprensible: Dos seres de una
especie extraterrestre en extinción llegan al
planeta tierra para extraer ciertos jugos que genera
el cerebro humano, para evitar que estos últimos
seres desaparezcan para siempre. No tuvieron mucha suerte
ya que cayeron en un barrio muy poco amistoso y nunca
lograron cumplir con su misión. Esta es la anécdota,
pero lo mas impactante en Gore pasa por otro lado: El
espacio escénico en el que se desarrolla la obra
transgrede dos principios constructivos básicos
presentes en casi todo espectáculo teatral: a)
La subordinación del espacio escénico
a los personajes b) La construcción del espacio
escénico por el espectador a partir de la mirada.
El espacio que esta frente al espectador es un lugar
de transito por el cual los personajes entran comentan
algo y entran en diferentes ambientes que no están
a la vista del espectador, en ellos se desenvuelven
diferentes acciones violentas, dramáticas y hasta
sangrientas. Este recurso cinematográfico se
denomina fuera de campo y permite que la atención
se agudice sobre lo que esta ocurriendo fuera del campo
visual. El efecto que produce es dar la sensación
que el espacio ya existía previamente y tanto
personajes como espectadores llegaron a invadirlo. La
desestabilización en el espectador es permanente,
por otro motivo: se apela al oído en primer lugar
antes que a la vista. Se deja en un segundo plano a
la visión, sentido prioritario en la cultura
occidental. La diferencia con el cine es que generalmente
después de un fuera de campo, con un movimiento
de cámara o contraplano se pasa inmediatamente
al plano con la presencia de personajes. En Gore no
hay cámara que guíe la percepción,
es su propia imaginación la que lo guía
para construir el espacio y las acciones que no están
al alcance de su vista. La imaginación no tiene
limites y Gore trabaja sobre esta falta de limites logrando
una combinación tragicómica muy placentera.
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