| ¿Qué
te pasa, no te avivaste de tu mente? ¿Qué
te pasa, estás perdido entre la gente? ¡Corre
por nacer, tu vida se creará otra vez! Geo Ramma,
tema: "Tragedia"
"Oro
en tu alma. Oro en el pecho." El rapper lleva esa
insignia en su cuerpo como signo de su valor interno
y rasgo externo. ¿Oro falso, oro verdadero? Efecto
oro. No hay un exhibicionismo o lucimiento personal.
Por el contrario, hablan de "no me importa tu dinero
ni tu clase social". Es más bien una clase-multiplicidad
espiritual. Se reconocen por un determinado conjunto
de señas, gestos, actitudes de cuerpo, modos
de saludos que hace un rapper y lo hacen a él.
La manera de caminar distingue a un rapper de otro.
Hay cierta elegancia animal allí.-¿Qué
elegancia no es un devenir animal? Filos y sinuosidades
que luego se continúan en su danza. Esos giros,
esas quebraduras. Todo un atentado contra los centros
de gravedad: Ahora es la cabeza el pie que hace rotar
al bailarín: cabeza-pie, cuerpo sin organización.
Hay una disociación continua, mejor dicho una
perfecta armonía-discontinua; no sólo
del movimiento que lleva la música con el del
que la baila, sino también, en el propio cuerpo
del danzarín. Es Rap, ni más ni menos,
el acontecimiento de todo lo que pasa en esas calles
del Bronx, Harlem: lo discontinuo, los arrebatos, paredes
escritas y tatuajes en la piel, los extranjeros en su
propia tierra, los idiomas extraños para una
lengua dominante como el inglés: chicano, orientalenglish,
cubano-spanenglish, etc. Las mafias, los vagabundeos,
los gatos, las ratas y monos, los charcos, las roturas,
los nomadismos, los pequeños acontecimientos
afectivos de situaciones cotidianas que sobresaltan
a cualquier paseante desprevenido. De todo esto sobresale
una lengua absolutamente sacada de sus goznes y coordenadas
oficiales, voz sin ejes, voz contra-poder, rap. Una
voz que quiebra la voz dominante...
Va
de nuevo: Rap = Hablar-Cantar
Ni hablar, ni cantar, sino rapear. Puro devenir de la
voz que habla y que canta al mismo tiempo. Rap, devenir
minoritario. Creado por la minoría negra de EE.UU.
Cuando un blanco hace rap qué hace sino volverse
negro. Devenir negro. Devenir chico-bestia. Beastie
Boys: Rap, Budismo-Zen, Humor Absurdo, Política,
- devenires extraños para una banda famosa. Los
blancos-negros siempre nos han gustado mucho más
que los negros-blancos. En realidad, estos segundos
no nos convencen en lo más mínimo. Nada
peor que un Michael Jackson queriendo "parecer"
blanco (o blanca, es lo mismo). En un blanco es siempre
un halago: "canta como un negro" (Tom Waits,
David Bowie, Mick Jagger). En un negro, ser como un
blanco es siempre un síntoma de decadencia, de
estupidización, al menos de mercantilismo. De
querer "Ser-Como-La-Mayoría". Es quien
dice "yo amo todo el mundo", triste amor este,
amor barato y pueril. ¡¡Ámenme que
yo los quiero a todos!!, grita el tramposo, sea negro
o blanco. Arthur Rimbaud dice: "- Yo quiero ser
negro." Y automáticamente está trazando
una línea de fuga. Línea de fuga para
la lengua francesa y sus ansias de dominación
de la cultura mundial de esa época. ¿Qué
es la poesía de Rimbaud y sus escritos sino un
rap? "- Que no se sepa nunca si es batalla o danza",
¿esto lo dice un francés del siglo XlX
o un habitante de Harlem, un rapper? Ser un negro: devenir
negro, que hasta los negros deben atravesar. Siempre
está el peligro de convertirse en monos de feria,
repetidores eternos de un mismo número, que agrada
y simpatiza siempre igual, al resto del mundo. La famosa
mueca de Louis Armstrong cantando para los ejércitos
de EE.UU., es ni más ni menos que "si, me
burlo de ustedes y me puedo burlar de mi mismo".
Rap también es eso.
Vídeo-Clip:
El rap prefiere estas imágenes: autos que saltan
con sus patas-ruedas delanteras de caballo, cámaras
filmando siempre al ras del piso, como si no fuera posible
filmar de otra manera a un rapero. Rapper-mono, zorro,
siempre semi-agachado, bamboleándose, mirándonos
de golpe con furia y de golpe riéndosenos en
la cara, como sólo un animal se atreve a hacerlo.
Grabadores portátiles apoyados en el hombro y
pegados al oído. Música nómade.
Oyente nómade. No hay un lugar único donde
oír y hacer rap, es caminando, quieto en una
esquina, en un parque, en la calle, siempre en un afuera.
El oído, la oreja es ya la música misma
sin intermediarios. Beckett dirá: "- lo
digo como lo oigo", Beckett, otro extranjero en
su propia lengua. Por eso es mentira que es simple el
rap. Junto a ese compás de 4 x 4, en su base
está la orquesta de la ciudad, orquesta-tránsito.
Es como una composición de Edgar Varesse, el
genial compositor contemporáneo: bocinas, chirridos,
gritos de desconocidos, de animales, de desesperados,
de amantes y enemigos. "- Salvados-perdidos."
Es imposible oír rap en el living de nuestra
casa sin poner a todo nuestro cuerpo en esa escucha.
Tomalo o dejalo. Si no va el cuerpo no va el rap. Es
entonces, cuando aparece el cuerpo, que estamos conectando
con lo que el rap tiene de popular. Es una conexión
irracional, intensa; devenir popular: soy un pueblo
y hay un pueblo en mí - vuelve otra vez Rimbaud
a rapear: "- Yo soy otro", creo un pueblo,
creo un cuerpo. Una buena razón para creer en
el Rap: nos hace creer en el cuerpo. El tambor que suena
sin parar, minimalmente, es el latido del corazón
de esas almas, la voz rapeando es la de las otras voces
que están en un devenir "absoluto".
Sabemos de los peligros que conlleva esta línea
de fuga-rap: luchas a muerte entre bandas, monopolios,
venganzas fatales, pero ahora no tenemos tiempo de hablar
sobre esto. Sólo diremos que el rap atraviesa
los peligros de todos los movimientos artísticos
(que siempre son sociales y políticos), en él
esos peligros son de índole tribal-pasional,
peligros que surgen cuando surgen las organizaciones
del tipo mafia. Podemos recordar estremecidos a la Mafia-Breton-Surrealismo
contra la Tribu-Artaud-Intensivo... Es propio del carácter
del rap: tomame o dejame, te amo te odio. Cuando Miles
Davis conoce el rap, ve dentro de si un límite,
lo oye mejor dicho y decide atravesarlo. Considera al
rap la música del futuro. Se acabó el
jazz dice por un momento, entonces: "DooBop",
una nueva música Bop. A seguir esa línea,
a fugarse por entero, a arriesgar lo poco que le queda
de vida en este nuevo devenir, sus últimos soplidos.
Devenir Davis del rap, devenir rap de Davis. Él,
que siempre arriesgó una nueva tirada de dados;
parece emblemático que su último disco
sea de rap. Hecho mano a mano con un rapper, Easy Moo
Be. Lo antiguo, el jazz, y el futuro, el rap, en una
misma línea. Siempre habrá un nuevo apodo
para un nuevo rapper. ¿Qué apodo se hubiera
ganado Davis entre los rappers de haber seguido vivo?
¿Trumpet Air, Old Hot Blue? Siempre tienen uno.
Nombres que designan una intensidad, que es quien los
crea. Nombres que provienen de un afuera-calle-caótico
y no de un interior-familia-institución. Apodos:
Snoopy Dogui Dog, Coolio, Ice T, T-Pac, Dr.John, Prince.
Siglas, R.D.C. Especies de contraseñas para unas
bandas que conocen sus secretos y exprimen la expresión
más pura de ellos. Nombres que derriban las asignaciones
institucionalizadas. B.I.G. Existe el caso del rapper
que se elimina el nombre para hacer ahora de sí
un puro símbolo, y ser llamado así, extrañamente,
"símbolo", sin remitir a ningún
nombre. Puro nomadismo, marcas tribales, devenires indio
para devenires negro. Pocas letras tan políticas.
Pocas voces tan rítmicas. Lo que pedían
los músicos cultos del uso de la voz (Schoemberg,
Messiaen, Berg) lo encuentra el rap con toda naturalidad.
Hablar-cantar. Devenir urbe. Devenir la gran urbe. Devenir
siglo XXI. Devenir negro, devenir animal, devenir música.
Ser un nómade en su propia tierra. Fugarse sin
moverse del lugar. Aligerar la Tierra, darle nuevos
ritmos, ahí está la clave de la vida.
Rapear del pensamiento, del cuerpo, de la sensación.
Pura voz. Sí, siempre hay muchas voces en una
voz. Una voz que es ella misma un contralenguaje, un
puro acontecimiento sonoro. Voz-clamor. ¿Qué
gran poeta no rapea sus poemas cuando los recita? ¿Escucharon
a Dylan Thomas, a Henri Michaux? ¡¿Y a
Artaud?! ¡Cómo rapean!
"Solo lo que sigo lo
hago sin sentido, sólo lo que sigo no tiene motivo"
(Geo Ramma)
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